Cuando éramos chicas, chicos en general, si creciste en un barrio, con hermanos mayores, la enseñanza era, «No amenaces sino podes cumplir, y si amenazas, bancátela» Hay que agradecer esa lección porque te ayuda a no hacer papelones de grande; Si tenes la suerte de llegar a ser Presidente porque un grupo de odiadores ilusionados te votaron, ni te cuento, las veces que te salvarían de una actuación deslucida, pero además, podrías enseñar a los que te rodean.
A esos que seguramente tienen atrás de la oreja, algunos viejos decrépitos, asesinos encarcelados que les tiran letra, quizás, también alguna vieja guerrillera fuera de época… Ojo, mucha sangre corrió en este país para tanto despropósito. Si esta es la intelectualidad que hay detrás de Milei y sus pretorianos, entonces, siempre tuvimos razón son solamente fachos, dictadores de derecha .
Son simplemente palabras que no pueden cumplir, no pueden dignificar sus palabras con hechos, promesas rotas a cada paso: «Que con Lula no negocio» «Que con China no me junto»»Que puedo dolarizar mañana» «Que no voy a tocar a la gente» «Que lo paga la casta» bla, bla, bla… Lo único que cumple, son sus compromisos con los negocios para los suyos, para los que bancaron su campaña, para Macri, para la justicia, para los Gobernadores que ha comprado, para los pretorianos que corren por las veredas y «arrugan en los aviones» Y para rendir pleitesía a Trump.
Contento «como mono con dos colas» allá se fue el Presidente de los argentinos y argentinas a mostrarle todo, pero, todo su amor a Trump, su presidente. Un poco de dignidad Cheeee. Más palabras… Milei se dice anarco-capitalista pero idólatra a un proteccionista nato como Trump, bueno, ojalá se contagie en algo, aunque pensamos seriamente que todo es verso, (más palabras) solo quiere que le liberé dólares para que su propio gobierno libertario no se «estrole» de bruces contra ellos/as mismos/as.
Acostumbrados a cruzar todas las líneas, intentaron las fuerzas del cielo hacernos creer que no vimos lo que vimos este fín de semana, pero lo vimos, porque aunque ustedes se crean muy «vivos», les falta polín, les falta lucha, les falta agallas, esas que solo se aprende cuando se defiende algo de verdad. Ustedes pretorianos de pacotillas y a todos/as los que los empujan a hacer estos papelones no confundan tolerancia y responsabilidad, con mansedumbre o sumisión. Con la vida y la muerte no se juega. No sea cosa que como le paso al barrilete «Un mal viento les ponga fín… porque les falto piolín» (1)
(1) Eladia Blázquez; Sueño de Barrilete


