Miguel Paulino Tato, fue el el censor en la dictadura de los años 70, para los más jóvenes cabe aclarar, Tato, el «Sr. Tijeras», era el encargado de decidir que peliculas se podían ver o no que escenas se podían ver o no, y hasta que se podía leer y que no. Así prohibió a Julio Cortázar, Maria Elena Walsh, Mercedes Sosa y tantos y tantas artistas, políticos etc. etc.
Tato, fiel a la época se penso eterno. Así como Massera y Videla dueños de la vida y de la muerte: Tiempos oscuros de una Argentina arrasada por la intolerancia, por locos tomando el lugar de Dios. Tiempos que por momentos se hacen presente, convertidos en pesadillas, ahora.
¿Qué es, la visita de Diputados de LLA a viejos decrépitos asesinos roba bebes? ¿Qué es la represión? ¿Qué es el hambre? ¿Por qué necesitan el silencio de todos/as aún el de los propios? Un tuitero reaccionario es el nuevo Tato, un supuesto gordo dan ahora es el censor de las ideas de los libertarios… ¿Y después? Daniel Parisini, dicen que es médico, ¿Qué juramento hipocrático habrá hecho? No es hipócrita la situación, es oscura.
Así que muchachas y muchachos libertarias/os, aunque anden por ahí gritando su «libertad carajo» atenti con la patrulla del gordo porque para adentro la cosa viene muy controladita, es si señor, no señor y punto. Pensar que a Cristina le decían autoritaria.
La realidad, que es la única verdad, (como repetimos siempre) es que aún con la Ley sancionada en el Congreso, no hacen pie, aún con todo los dólares que ya tenía Milei en la campaña, hoy, no están: No tienen nada, ni vergüenza, por eso, necesitan un censor de pensamientos, hay que tener cuidado… Han vuelto los dinosaurios de Charly… «No estoy tranquilo, mi amor»


