Imposible no recordar hoy 22 de agosto, aquel mismo día del año 1952: El Renunciamiento de Eva… Cuantos años han pasado hasta llegar a este 22 de agosto de 2024 donde el Presidente Milei nos dice «vamos camino a la victoria» Aquella mujer que dejó su vida en el Ministerio de Desarrollo Social por los más pobres, el mismo dónde hoy una mujer sin escrúpulos deja pudrirse cinco mil toneladas de alimentos.
Resentimiento desde entonces hasta hoy, eso mueve a los antis: «Vos recibis lo que yo no» cuando deberían decir «ambos merecemos recibir lo mismo». No pueden, piensan en singular. Molesta un niño pobre y no una SIDE rica, para espiar y hacer daño, son miserables de corazón y mente. Van camino a la victoria, claro, ya se llevaron el oro y van por más.
Desigualdad y vergüenza de un sufrimiento inútil, otra vez, un sufrimiento inútil. De aquel renunciamiento a este presente mezquino hemos pasado los peronistas por muchas cosas, persecución, proscripción, muertes, traidores varios… Y lo peor, tener que volver a escuchar a hipócritas devenidos en buenas personas. Inflaciones fabricadas al 17.000% para luego vender magros resultados como éxitos.
Asesinos de la peor calaña, los mismos que robaron el cuerpo de Eva, retoños de aquellos miserables asesinos y los nuevos retoños de los retoños, hoy presentados otra vez a la sociedad como algo pasado por negacionistas de todas las épocas: Mientras (por culpa del miserable Alberto Fernández) nos venden el culebrón de las infidelidades y nos dejan sin país. Todo se repite cuando la historia es olvidada.
Mientras todo se cae, mientras nos roban los de arriba y los de abajo, aunque menos los de abajo, mientras no se puede comprar leche, ni carne, ni pan, tranquilos/as porque vamos camino a la victoria, siempre y cuando ese camino sea el camino a Dios y estes seguro/a que ya tenes todo arregado con San Pedro… De lo contrario, seguiremos en este infierno luchando para volver a tener un gobierno peronista, porque, Eva «Recogeremos tu nombre y lo volveremos a llevar como bandera, ese sí, a la victoria»


