El Velo De La Ignorancia*


Los ciudadanos y las ciudadanas votan y eligen por los principios de la justicia, no saben cuales van a ser sus circunstancias especificas, es decir, que posición social ocuparan, (por ejemplo, como pasaron de gente común a ser casta) no saben si por resoluciónes políticas, su nivel de vida cambiará.

Ante estas situaciones los /as ciudadanos/as, pueden recurrir a la desobediencia civil. Tranquilidad. La desobediencia civil es un acto NO violento, colectivo, público, consciente y político, contrario a la ley, cometido habitualmente con el propósito de ocacionar un cambio por lo injusto de esa ley.

La desobediencia civil plantea un problema en cuanto surge un conflicto de deberes: Es normativa y reconoce el marco constitucional como marco de acción. NO tiene como objetivo ni la violencia, ni la destrucción del orden o de la autoridad establecida. El obejetivo es reconstruir la igualdad.

La desobediencia civil tiene como objetivo denunciar públicamente las violaciones a la justicia y convencer a otros/as ciudadanos/as de la injusticia de una norma y presionar para su posterior anulación. No tendría justificación (la desobediencia civil) en una democracia…

Porque las leyes injustas hechas por un poder legislativo democrático, podrían cambiarse por ese mismo poder, pero ante estas imperfecciones la desobediencia civil es un recurso que ayuda a legitimar un gobierno democrático.

El ejercicio de esta acción política como un derecho nos acerca a la libertad. Pero, hay que tener en cuenta la racionalidad y sabiamente exigir este derecho sin necesidad de provocar una represalia. Sabiamente en cada marcha multitudinaria, colectivamente se sabe y se cuida este requisito. Por eso…

Patrica Bullrich y este gobierno, todo, necesitan infiltrados para «pudrir» esas marchas pacíficas, necesitan quema coches que luego no encuentran, necesitan los agravios y los insultos para desprestigir estas marchas que sirven para correr el velo de las mentiras y los atropellos.

* Esta opinión fue escrita en base a la Teoría de la Justicia de John Rawls