Entre la comida y el hambre, entre el trabajo y la desesperación, entre los humanos, todos/as, y los homofóbicos, entre los mitómanos comunes y los cientificos, entre el odio encegecedor y la esperanza luchadora: Día a Día la situación de vida es más peligrosa para los argentinos y las argentinas.
Quizás y sólo quizás, ese odio sólo se diluya cuando la situación económica le pegue de lleno en la cara, quizás y sólo quizás nuestro papel es sólo advertir lo que viene, quizás y sólo quizás los macrimileistas sólo reaccionen cuando toquen su vicera más sensible, el bolsillo, quizás, todavía no es el tiempo para ellos/as.
Nos quieren sin esperanzas, sin comunidad, con miedo, sin cultura, deprimidos y sin futuro. Por eso, no proponemos optimismo ni pensamiento positivo. No. Eso sólo es privativo de cada uno/a, no es empatía. Tener esperanza es estar alerta para lo que viene, luchar para que lo bueno pase, resistirse al simple hecho de sobrevivir, la esperanza de la lucha vence al miedo y da alegría.
El odio y el miedo no son propios de una democracia, nos quieren conformistas, nos quieren llevar a una vida sin sentido como todos los liberalismos. Pero… La esperanza y la lucha nos une, esperamos y luchamos juntas/os, salimos de una/o misma/o (como nos quieren, aisladas/os) y nos convertimos en nosotras y nosotros… Eso aterra.


