Vivimos en una sociedad calmada ante el dolor, el dolor se rechaza, se nos exige ser felices o como señala Byung Chul Han «Es una sociedad paliativa» La política por definición debe ocuparse de la resolución de conflictos, pero de pronto se transforma y no exige cambios. El neoliberalismo tiene menos resistencia del que debería viendo el aumento de la desigualdad, sin embargo, esté, el neoliberalismo, represivo en otras épocas, ahora es «seductor».
Las/os empleadas/os ahora son emprendedoras/es, entonces, si las cosas no andan bien ¿A quién culpamos? pues a nosotras/os mismas/os, la bronca es a una/o, no sale afuera, nos subestimamos y eso se transforma en cansancio, depresión, desgano. Tenemos libertad. El neoliberalismo no oprime la libertad, la utiliza, y, terminamos sólos.
Estamos cansadas/os de los falsos discursos de Bullrich, que en su rap de campaña trata a Estela Carlotto de «fulana» y le preocupan los DD.HH de Maduro: Hipocríta. Cansadas/os de tipos como Wolf, socio de Milman, patotero barato, ya no tiene que vaciar de contenido y juega con el 0-911, jugadas burdas para la tribuna. Hipocríta.
Cansadas/os de los tipos de la Mesa de Enlace, que vienen siempre a pedir, nunca a dar. Hipocrítas. Cansadas/os de los empresarios preocupados por el país que defienden a corruptos cortesanos. Hipocrítas.
Hay más, pero, estamos cansadas, extrañamos a las/os políticas/os de raza que ponían manos a las cosas, sobretodo, la necesitamos mucho… Estará cansada.


