La que no comparte, porque no siente con la otra, no siente con el otro, no sufre con los/as otros/as y tampoco disfrutan con las/os otras/os. La mala gente es egoísta, pero sobre todas las cosas es ignorante y mediocre. Se creen lindos y bien olientes, pero como dice Serrat «van a cagar a casa de otra gente»
Trágicamente a veces son gobierno de una país generoso y hermoso como Argentina; Ellas y ellos, los que se creen pavos reales y sólo son pavos. Se fastidian con las/os argentinas/os porque los argentinos y las argentinas, aún los/as equivocados/as, están despertando de está pesadilla.
Tenemos un presidente que a veces ama al Dios de los Judios, a veces ama al Dios de los católicos, este espacio cree que hay un sólo Dios, pero estamos seguras que no es el dios del dinero de Milei, Caputo, Pettovello, Adorni y toda esta mala gente. Dios, el único Dios hoy vomita a este gobierno que no cuida a su pueblo.
¿Qué hace falta para que reaccione Milei? Vinieron las inundaciones, no le importó, murió gente en Rosario por el narcotráfico, no le importó, los jubilados le avisaron no podemos más, no le importó, los Gobernadores avisaron, no le importó, dejaron de repartir remedios oncológicos, los pacientes murieron, no le importó: Todo sigue igual, más la epidemia del Dengue, no le importa…
Y algunos/as argentinos/as siguen pensando que hay que darle tiempo… «Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por los católicos, y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre» Martín Niemöller.


