El 19 de noviembre de 2023 Javier Milei fue electo Presidente, siendo bien pensandas, con una esperanza de cambio para bien de Argentina (dejamos de lado en este momento nuestros pensamientos) La esperanza, ese estado del espíritu de fe, amor, y trascendencia, nos atrevemos a agregar, de alegría…
A poco de andar se ve que no estamos en condiciones de festejar nada; Lo que viene es triste, y lo que estamos pasando, peor. De pronto (porque lleva solo seis meses de gobierno) No podemos seguir esperando nada, estamos sin esperanzas, sin sentido, sin futuro y sobreviviendo con más incertidumbres que certezas.
Ante este panorama, por demás incierto, la mentira en cada uno de los actos de gobierno nos alerta, y nos sorprenden por increibles e inhumanos, no dar remedios a los enfermos, no dar comida a los hambrientos, mentir con la plata, sumen los aviones, los viajes etc.etc.etc. listo… Delincuentes tomaron el poder, no hay esperanzas, hay metiras.
Entonces la estupidez, un enemigo del bien mucho más grave que la malicia. El mal puede prevenirse con la fuerza, sin embargo para la estupidez no sirven las protestas. El estúpido esta satisfecho con si mismo. El pastor luterano Bonhoeffer sostenía que era peligroso e insensato persuadir a un estúpido, pues este se irritara fácilmente he intentará atacar.
Todos/as podemos estar en estúpidos/as en algún momento, es un defecto humano, no intelectual, es un defecto de la personalidad, no congénito, el problema es el grado de la estupidez y la intensidad conque se vive. «El poder de algunos, necesita de la estupidez del otro/a» dice Bonhoeffer.
Todo cuadra cuando escuchamos al Presidente hablar de Terminator, de topos, y de tantas estupideces todas juntas, todo cuadra cuando las metiras de Adorni, Pettovello, Mondino… Todo tiene sentido cuando vemos un gobierno absolutamente ausente de la realidad que vivimos los argentinos y las argentinas. Ojalá al menos en el Congreso de la Nación algunos tomen buenas decisiones.


