A la canallada argentina de los medios de comunicación, en un principio felices por su ardua tarea de fogonear la condena a Cristina Fernández de Kirchner, se les nubló la alegría al ver a la condenada firme y entera en un balcón recibiendo el amor de miles de personas, un amor que difícilmente ellos y ellas recibirán alguna vez. «Pero que les pasa, ¿Odian el perfume, odian el color?… Prefieran ver tristezas en los negros balcones… No saben de música, de rimas, de amor» Eso escribió Baldomero Fernández Moreno: Por eso los peronistas les regalamos una flor.
Pero… Parece que la ruindad de María Julia Oliván, de Eduardo Feinmann, de Debora Plager etc. etc. etc. no lo tomaron del mismo modo, ojo, quizás tengan razón y la vigilia deba ser itinerante, un día en la puerta de un medio, un día en la puerta de otro, un día en alguna casa… Cosa de no molestar siempre a los mismos, ni hablar si deciden que Cristina no este en su casa, o le prohíban el contacto con la militancia, en fín, mucho para seguir viendo y atendiendo. Mientras nos seguimos sorprendiendo… O no.
En este espacio, escrito por una militante grande, por no decir vieja, nunca jamás, hemos insinuado siquiera que las familias de los políticos/as y mucho menos los hijos o las hijas debían ser atacado por las acciones de los padres o madres (…) los tiempos cambian, para peor… ¿Por qué el bribón de Espert puede insultar a la hija de nuestra conductora? ¿Por qué cualquiera ofende como lo hizo Lanata, Carrió, Oliveto, Zunino? ¿Por qué le vamos a permitir a Feinmann la imagen y la comparación de Videla con Cristina? Basta. Dijo una vez Perón «Al enemigo ni justicia» en aquel momento, antes de ver tantas bajezas, y mire que los y las peronistas vimos de todo, me pareció mucho… Hoy me parece poco.
Compañeras, compañeros, tenemos que ser inteligentes, tenemos que ser cuidadosos/as, que las vigilias no se desmadren, que no nos vean venir, que las acciones de resistencia sean organizadas y dignas de la hora que estamos viviendo. Que la unidad sea la consigna, que «nadie se crea menos de lo que es pero mucho menos más de lo que es. Macri es un ladrón de verdad, Bullrich es una represora, Caputo es chorro, es una categoría más baja de ladrón. Milei y la hermana son ladrones, los periodistas «indignados» son simples vendidos por guita… Así que muchachas y muchachos la frente alta, la cabeza fría, el corazón peronista al frente.


