Si, Si… Se Empieza A Ver la V…


En estos días tan tristes donde lo bueno es ser malo, donde venderse parece ser común, algunas cosas se muestran diferentes. Ante un gobierno que pretende hacer desaparecer hospitales, fábricas, escuelas y universidades, diría Fito » Algunas y algunos, todavía van a ofrecer su corazón»

El gobierno y su utopía fascista-liberal y antidemocrática ya no convence ni a los propios, sus actos paupérrimos llenos de insultos y mentiras cargados de símbolos de la casta decepcionan al público que los votó y los veía como lo nuevo, a esto súmele usted el hambre generalizado más esa falsa libertad y siéntese a reflexionar querida/o ciudadana/o… ¿Nos merecemos esto?

Se merecen los pacientes del hospital Bonaparte dejarlos tirados, se merecen los/as niños/as del Garrahan lo mismo, o se merece el Hospital de Clínicas cerrar sus quirofanos. NO, claro que no, como no nos merecemos los argentinos y las argentinas que un evasor como Galperín nos diga que hay que estudiar en una universidad privada, ¿Con qué cara este señor, (que solo tiene plata, porque en gran parte, nos la roba de los impuestos) nos aconseja como vivir en Argentina, cansadas estamos de los Argentinos-Uruguayos que vuelven y bien podrían quedarse por aquellos lares.

Como no podía ser de otra manera una mujer se puso en movimiento, solo eso. Comenzó a actuar, y actuar es romper con lo que existe. Cristina rompe, rompe con la monotonía, rompe con el no hagan olas. Cristina rompe el estado de emergencia emocional para que empecemos a andar, Cristina acompaña, y a partir de allí otros y otras también comenzará el movimiento. Y «Cuando el camión comienza a andar los melones se acomodan solos» decía Peron. Si, muchos y muchas dirán con maldad. Cristina rompe…

¿Pero saben qué? La distribución de la riqueza, que es de lo que hay que hablar y no de la pobreza, no se logra sin romper, los ricos jamás permitirán que los pobres obtengan algún beneficio sin romperles los «argumentos» ¿Y saben qué? Eso solo lo hacen los peronistas-kirchneristas o viceversa, por eso esta V que empezamos a ver nos entusiasma, nos ilusiona y nos compromete.