Que poco nos dura la paz, contra viento y marea en este espacio, mantenemos la esperanza y a veces también el optimismo, que no es lo mismo. El optimismo es conservador, en general, con una simple mirada del presente que fluye avisora un futuro mejor, y es muy común observarlo en las clases dominantes, que en general pretenden que las cosas mantengan su status quo.
Pero la esperanza aún con un presente «chamuscado» promete un proyecto con mejores expectativas para mejorar ese futuro, traen sueños y fantasias del pasado para hacerlos realidad otra vez, aunque parece decir «ahora no» Entonces, ¿La esperanza es una utópia? Es un motor que debe existir, la esperanza es un mérito.
En el FDT tenemos la esperanza todo el tiempo, cuando vemos que nuestras/os dirigentes se tiran con cualquier palabra, tensionan la cuerda y vuelan los puentes que se necesitan en la política para realizar los sueños… Nos «Desesperanzamos»
Hay que ganarle a Larreta, a Milei, a Bullrich y a Macri. Que gana Máximo tensionando al máximo. Que gana Alberto diciendo tonterías que jamás podrá cumplir: El FDT debe volver al diálogo interno. No me vengan con ninguna excusa, del tipo, no se puede, es difícil y otras yerbas porque entonces la esperanza esta perdida.
Si la esperanza está perdida, entonces llega la desesperanza que es muy peligrosa «El que espera desespera» dice el dicho. Todavía no baja la inflación: Todavía no hay buenos trabajos: Todavía la mesa de los argentinos/as no esta servida: Todavía… Falta. Con las grandes palabra ofensivas de los fundamentalistas de todos lados, perdimos en el 2015 ¿Y? Otra vez la burra al trigo.


