Quién no recuerda esa sensación de orfandad, ese vacío en la panza, ese creer que todo está en contra de una/o: Sin embargo es crecer, simplemente estar creciendo… Es empezar a valerse por una/o misma/o… Y duele. Un día mamá te dice, hasta acá.
Te venía avisando (en la adaptación) trabajen, no peleen, no escuchamos ¿y ahora? Basta de caprichos. Muchachas/os, Cristina, la que fue dos veces Presidenta, la que operaron de un tumor, la que perdió a su compañero de toda la vida, la que aún con su hija enferma fue VicePresidenta, Cristina la que sufrió un atentado contra su vida, la que están esperando para denigrarla aún más, apenas presente su candidatura. Esa Cristina, está hastiada.
No tenemos derecho a pedir más, no hicieron las/os dirigentes lo suficiente para cuidarla, para defenderla de estos hipócritas cortesanos. El presidente no pudo en su momento sacar un DNU. No estuvimos a la altura de semejante lider… Ninguno. Ninguna.
Quizás es tiempo de salir a la calle (de una buena vez) sin reparos a sacar a esta corte corrupta, con la gente en tribunales «En dónde estén los iremos a buscar» cantábamos una vez, los hicieron avanzar tanto… Ahora ¿Cómo pararlos?
Que esa Cristina que nos dió tanto, nos vea movernos con altura, con convicción, con inteligencia. Se lo debemos, se lo merece… Cualquier otro análisis es necesario y debe ser prolijo, pero es para otra nota.


