Los jugadores de la Selección Argentina volvieron del Mundial 2026 con mucho más que la copa del mundo, al menos así lo vivimos un montón de argentinos y argentinas a los que se nos llenó el corazón cuando los vimos levantar el trapo «Las Malvinas son Argentinas: Claro que otro grupo de argentinas y argentinos habrán estado de acuerdo con Mauricio Macri que pensó, «Se pasaron de la raya». O Milei, que ya había autorizado el saqueo de petróleo de las Islas, a una empresa Israelita y a los Británicos… Evidente, otros corazones laten en esos fríos pechos que jamás latirán emocionados por Argentina. (No es sensiblería, es soberanía) pero eso, es chino mandarín para estos tipos/as
No hace falta decir mucho, se vió con que cariño el Jefe de gobierno de C.A.B.A participó para la fiesta de la llegada de la selección, camión hidrante y represión. Jorge Macri es un malnacido y un resentido. No menos cariñosa y sentida fue la recepción en Ezeiza, granaderos y fanfarria, alfombra roja y una falta total de humanismo. Cuándo pasaron a la órbita de Axel Kicillof -por fín- pudieron sentir que su gente los recibía con afecto y agradecimiento. ¿Por qué? Será porque es diferente la forma de sentir la alegría popular, será que los macri-mileistas odian la alegría popular, será que odian… ¡A qué sí!
Se acaban los tiempos de ver ¿Qué pasa? No es tiempo de creer lo que se oye, sino lo que se ve. Lo que se ve es triste y peligroso porque hay muchas cosas en juego: Decimos que este es un gobierno del mal porque nos destruye la vida. «Todo lo que protege y da impulso a la vida, es el bien; Todo lo que la destruye o la mutila, es el mal» (1) Quizás esta última historia con la selección dejó en evidencia quién es quién y qué quiere cada uno. …
Dependerá de cada argentino y argentina si quiero verlo o no, si quiere escuchar o no, Después de todo » Quién quiera oir que oiga» (Hoy 26 de julio, nuestro recuerdo a Evita Eterna) Este gobierno macri-mileista no ve y no oye las necesidades de los hospitales públicos, ni de la educación, ni del INTI, ni de las empresas, ni de los viejos/as, ni de los pibes ni de las pibas, ni las de nadie porque no quieren: Pero un día tendrán que escuchar, aunque no quieran… Esperemos que los peronistas-kirchneristas o viceversa- que por estos días andan un poco distraídos optimicen la escucha.
(1) Albert Schweitzer


